viernes, 4 de febrero de 2011

Fuente: Noticias tecnológicas.com

"Microsoft ofrece una extensión para que Google Chrome soporte vídeos H.264"


En el mes de enero, Google anunciaba que dentro de dos meses su navegador Chrome ya no soportaría el codec H.254 para apoyar el proyecto de código abierto WebM y los codecs de vídeo de Theora.

Microsoft no quiere que los usuarios de Windows se vean afectados por este cambio y por ello les ofrece una extensión para que puedan disfrutar de “la amplia gama de contenidos disponibles en Internet con el codec H.264″.

Según informa el principal program manager del equipo de Microsoft, Claudio Caldato en una nota de prensa, la extensión ‘Windows Media Player HTML5′ para Windows 7 “asegura a los clientes la mejor experiencia web”.

Además considera que, por muchas razones, H.264 es un formato de vídeo “excelente y ampliamente utilizado” que funciona muy bien en la Red hoy en día. “Por lo tanto, vamos a continuar con él para asegurarnos que los desarrolladores y los clientes siguen teniendo una experiencia web óptima”, asegura Caldato.

Previamente Microsoft publicó una extensión para Firefox con similar propósito. También insisten que Internet Explorer 9 sí admite la reproducción de vídeo H.264, así como VP8 una vez instalado el codec.

viernes, 13 de agosto de 2010

El Transition, primer coche volador porfin!!


Hace unos años, algunos diarios publicaban que los coches voladores estaban a la vuelta de la esquina, pero no fue así. La tecnología no es tan rápida como nosotros creemos.

Pero una cosa que si es cierta, avanza con pies de plomo, y con esto me refiero que cada vez que avanza, se abren nuevos caminos, explorando nuevas ramas y sub-ramas que salen a la luz.

Al fin, a salido un coche volador, llamado, Terrafugia Transition, un prototipo ya desarrollado, y que es de forma oficial el primer coche volador viable.

Salieron, y se estuvieron probando en sus inicios, allá por los 50', una serie de "OVNI's" en EE.UU.que nos adentró en este mundo de la ingeniería voladora, pero no fue hasta mas tarde cuando algunos, consiguieron despegar, a duras penas simplemente, aunque aquello, como dije antes, parecían mas OVNI´s que aviones voladores


lunes, 15 de junio de 2009

Los millones y la sociedad


12 de junio de 2009

Publicaba ayer EL MUNDO una foto de una playa española a rebosar. Publica también la noticia de que hay en España 150 millones de euros para tirarlos a la basura, para emplearlos en puro gasto sin generación alguna de riqueza.
Ese dinero es como el de las Torres de la Ciudad Deportiva del Real Madrid: En la operación anterior el Madrid no arriesgó nada. Cuando tuvo que pagar la deuda contraída (una deuda virtual) el actual alcalde de Madrid (entonces presidente de la Comunidad) recalificó los terrenos deportivos para permitir edificar las cuatro torres de la Castellana. Negocio redondo con el dinero de otros.
El actual presidente del Real Madrid, que de ingeniero de caminos nada de nada, jamás ha puesto un duro de su bolsillo en ninguna de las operaciones realizadas. Es un experto en jugar con el dinero de otros, pero para embolsarse él las ganancias. Eso sí.
Es claro y evidente que de crisis nada. Sólo los tontos de capirote, los trabajadores españoles, aquellos que crean la riqueza y el dinero, se tienen que apuntar los lunes al paro para trabajar de martes a domingo sin contrato (o si no, ¿cómo se llenan las carreteras y las playas?).
Vivimos en el país de la chapuza, el dinero negro y el fraude. Un país en el cual se prefiere tener parados (a los que se tiene bien agarrados para que voten al que da el subsidio) a crear empleo.
Un país donde 150 millones de euros no se invierten en producir, sino que se tiran en puro gasto que no genera ni un átomo de riqueza, ni mucho menos da trabajo.



lunes, 11 de mayo de 2009

El cambio climático, puede provocar guerras


Existe una gran preocupación popular sobre la relación potencial entre el calentamiento global y la frecuencia y severidad de los huracanes, olas de calor y otros eventos meteorológicos extremos. Sin embargo, otra consecuencia potencial del Cambio Climático, menos difundida por la prensa pero igual o más preocupante, es la que últimamente debaten con creciente atención los expertos en seguridad internacional. Estos expertos creen que los daños que el Cambio Climático causa a los ecosistemas, y la competencia que como resultado se establecerá por el acceso a los recursos naturales, podrán actuar, de manera cada vez mayor, como detonantes de guerras y otros conflictos en el futuro.Pelearse por el acceso a recursos naturales vitales como la comida o el agua cuando son escasos, no es una situación nueva. A lo largo de la historia humana, bastantes guerras, e infinidad de conflictos sociales, han surgido de poblaciones con capacidad agresora azotadas por hambrunas y otras necesidades extremas. El Cambio Climático Global podría establecer nuevas e inesperadas situaciones de carestía en diversos puntos del mundo, incluidos aquellos en los que la actual riqueza de recursos naturales es una base sólida que garantiza la estabilidad social y geopolítica.El agua y la comida son bienes indispensables para la supervivencia, y ambos son sensibles a los cambios en las condiciones climáticas.Para empezar, se teme que el número de regiones en el mundo vulnerables a la sequía aumentará en los próximos años.Las reservas de agua almacenadas en los glaciares y en la cubierta de nieve en las zonas altas de cordilleras montañosas, como los Andes y el Himalaya, también se prevé que disminuyan.



Esta carestía de agua, a su vez, no sólo perjudicará de modo directo a las poblaciones humanas, sino que además repercutirá sobre la agricultura.La degradación de estos recursos críticos, combinada con las amenazas a la población causadas por los desastres naturales, las enfermedades y el desmoronamiento de la economía y de los ecosistemas, podrían tener un efecto de cascada.Los cambios medioambientales provocados por el calentamiento global no sólo afectan a las condiciones en que deben vivir las personas de cada zona, sino que pueden a su vez generar efectos sociales mayores, amenazando las infraestructuras de la sociedad o induciendo respuestas sociales que agraven el problema. La tensión socioeconómica y política asociada puede minar el funcionamiento de las comunidades, la eficacia de las instituciones, y la estabilidad de las estructuras sociales. Estas condiciones degradadas pueden conducir a disturbios sociales, sobre todo en países en los que exista una gran brecha económica entre ricos y pobres, e incluso degenerar en un conflicto armado.Por desgracia, dramas de esta clase se desatan de manera habitual en bastantes zonas del mundo, estén o no castigadas por el Cambio Climático.Grandes áreas de África están sufriendo de escasez de alimentos y agua potable, lo que los hace más propensos a los conflictos y más vulnerables a los efectos de éstos. Un ejemplo de ello es Dafur, en Sudán, provincia donde un conflicto en marcha se vio agravado desde que la sequía forzó a colectivos de pastores árabes seminómadas a trasladarse hacia las áreas de los granjeros africanos.Otras regiones del mundo, incluyendo el Oriente Medio, Asia Central y Sudamérica, también están siendo afectadas.Con tanto en juego, los expertos recomiendan múltiples estrategias para prevenir consecuencias que, de no impedirse, serán muy difíciles de remediar. Entre las estrategias más críticas, está la de que los gobiernos incorporen medidas para afrontar el cambio climático dentro de la política nacional de cada país. Más allá de eso, es necesario un enfoque cooperativo internacional para mitigar los riesgos.Aunque el cambio climático es un factor potencial de creación de conflictos, también puede tener efectos contrarios, si empuja a las naciones hacia una actitud más cooperativa, al entenderse que es una amenaza común que requiere de acciones conjuntas.Una de las señales más recientes y esperanzadoras en este frente, fue la cumbre de 2007 sobre el clima celebrada en Bali, que reunió a más de 10.000 representantes de todo el mundo para trazar un plan de acción contra el Cambio Climático.La "hoja de ruta" de Bali tiene muchas buenas ideas, pero ha sido criticada por ser demasiado imprecisa para poder impulsar de manera eficaz esa cooperación internacional plena contra el Cambio Climático. Sin embargo, los aparentes conflictos de intereses entre el medio ambiente y la economía serán descartados tan pronto se entienda que proteger el medio ambiente es una inversión económicamente rentable para el futuro, en comparación con el alto coste de tener que solucionar mañana desastres graves que se habrían podido evitar hoy con medidas preventivas baratas.Además de la cooperación global, estudiar el pasado puede resultar también muy útil, ya que ello permite predecir con mayor fiabilidad situaciones que ya se produjeron en el pasado.



La historia ha demostrado cuán dependientes somos los humanos de un estrecho margen de variabilidad climática en lo que se refiere al promedio de temperatura y al de la lluvia. Las grandes civilizaciones de la humanidad comenzaron a florecer después de la última edad de hielo, y algunas desaparecieron debido a las sequías y a otros cambios adversos del clima.Por ejemplo, la llamada "Pequeña Edad de Hielo" en el hemisferio norte, que duró de 1645 a 1715, fue causada por una caída de la temperatura media de menos de un grado Celsius.Y pese a tan sutil descenso, las consecuencias fueron muy graves en diferentes partes de Europa. Las calamidades incluyeron pérdida de cosechas. La población disminuyó. Los conflictos militares y los disturbios se hicieron más frecuentes como consecuencia de esas privaciones, como ha sugerido un estudio empírico reciente.Sin embargo, como la historia ha demostrado, los seres humanos somos muy capaces de adaptarnos a las condiciones climáticas cambiantes, mientras estos cambios sean moderados.El desafío es por tanto frenar la dinámica del sistema climático y estabilizarlo en niveles que no sean peligrosos.Jürgen Scheffran, investigador en el Programa para el Control de Armamentos, el Desarme y la Seguridad Internacional, y que además trabaja en el Centro para la Investigación Avanzada de Bioenergía en la Universidad de Illinois, está entre los expertos que analizan el riesgo de conflictos armados promovidos por el Cambio Climático Global, y que intentan impulsar medidas para mitigar tanto como sea posible ese cambio.Después de realizar una minuciosa inspección de investigaciones recientes, Scheffran ha llegado a la conclusión de que los impactos que tiene el Cambio Climático sobre la seguridad humana mundial se extienden mucho más allá de lo que la limitada visión de la humanidad ha percibido hasta ahora.La revisión de Scheffran incluye un análisis crítico de cuatro tendencias que en un informe publicado por el Consejo Asesor Alemán sobre el Cambio Global se identifican como algunas de las que con mayor probabilidad desestabilizarán a las poblaciones y a los gobiernos: la degradación de los recursos de agua potable, la inseguridad en cuanto a la disponibilidad de alimentos, los desastres naturales y la emigración por causas medioambientales.Scheffran también cita un informe del año pasado realizado por un grupo de trabajo del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), en el que se ratifica que el Cambio Climático puede afectar a ecosistemas y especies de todo el mundo, desde las selvas tropicales hasta los arrecifes coralinos.Sin embargo, Scheffran todavía es optimista porque aún es posible frenar lo suficiente el Cambio Climático como para impedir ese temible auge de conflictos armados. Su optimismo se basa en buena parte en que las labores de concienciación pública y educación que hoy se realizan hacen de las preocupaciones sobre el cambio climático una prioridad."El calentamiento global recibe ahora más atención pública y política que unos pocos años atrás", señala Scheffran. "Están emergiendo movimientos de base en Estados Unidos para proteger al clima y para desarrollar alternativas energéticas, involucrando no sólo a muchas empresas y comunidades locales, sino también a estados influyentes, como California, gobernada por Arnold Schwarzenegger."


El jet lag, disminuye la calidad del sueño.


Trastornos del sueño, dolor de cabeza, fatiga, falta de concentración e irritabilidad son algunos de los síntomas del jet lag, que se produce en personas que atraviesan varias franjas horarias en un viaje.


Hasta la fecha se sabía que los efectos de esos viajes se debían a un “desajuste” en el “reloj biológico” de las personas, pero se desconocían las causas de ese fenómeno. Ahora, un estudio dirigido por un investigador argentino, el doctor Horacio de la Iglesia, y publicado en la revista científica Current Biology, parece haber encontrado la respuesta.
“Todos los organismos, desde bacterias, hongos y plantas hasta mamíferos, incluyendo al ser humano, tienen relojes biológicos con un ciclo dotado de un período de más o menos 24 horas. Estos relojes le dan la hora a procesos fisiológicos y del comportamiento de modo que los mismos ocurran a la hora adecuada en forma de ritmos que se repiten diariamente, por ejemplo para que comamos cuando nuestro sistema digestivo está preparado para digerir mejor la comida y para que durmamos durante la noche”, explica de la Iglesia, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del Departamento de Biología de la Universidad de Washington.
En el caso de los mamíferos hay un reloj biológico central dentro del hipotálamo del cerebro llamado núcleo supraquiasmático (NSQ). “El NSQ es un grupo de células nerviosas que se comunican con el resto del cerebro para ‘dar la hora’, indica el experto.
Debido a que los relojes biológicos poseen un período cercano pero no exactamente igual a 24 horas, tienen que ser “reseteados” o puestos en hora diariamente. “La forma en que el NSQ se pone en hora es mediante la luz del día. Lo que sucede es que las neuronas dentro de la retina del ojo se comunican directamente con algunas neuronas del NSQ. En ratas, estas neuronas están ubicadas en la parte ventral del NSQ. Otras neuronas dentro del NSQ, que en la rata se encuentran en la parte dorsal, no reciben comunicación directa desde la retina y por lo tanto dependen de las neuronas ventrales para recibir información acerca de la luz”, afirma de la Iglesia. Y agrega: “El jet lag se produce, en parte, por una falta de sincronía entre la parte dorsal y ventral de ese reloj biológico frente a los cambios de horario”.

De Paris a Nueva York

Varios estudios del laboratorio del especialista citado y de colegas de otras partes del mundo, han establecido que las neuronas ventrales del NSQ son sincronizadas más rápidamente por la luz que las neuronas dorsales. “Las dorsales precisan varios días para entrar en sincronía con el ciclo de luz-oscuridad, o simplemente nunca lo hacen, como pasa cuando se mantienen a ratas en un ciclo artificialmente corto de 22 horas”, destaca el biólogo.
En un trabajo previo, de la Iglesia y sus colegas observaron que entre los ritmos que oscilaban con distinto período se encontraban los dos tipos principales de sueño, el sueño profundo y el sueño de movimiento ocular rápido (REM, del inglés “rapid eye movement”), “durante el cual soñamos.Esto nos sugirió que las distintas partes del NSQ, ventral y dorsal, podrían dar la hora independientemente a los centros del cerebro que producen el sueño profundo y a los que producen el sueño REM, como si se trataran de relojes diferentes que dan su propia hora a ritmos específicos”, cuenta el investigador. Precisamente el trabajo publicado en Current Biology demuestra eso.
De la Iglesia y sus colegas expusieron a un grupo de ratas a ciclos de 22 horas que producía una desincronización entre el sueño profundo y el sueño REM.
“Asimismo, sometimos a las ratas a una simulación de jet lag, es decir a un retraso abrupto de 6 horas en el ciclo de luz oscuridad, que es lo que experimentaría un persona que viaja de París a Nueva York. Este tipo de tratamiento lleva al NSQ ventral a sincronizarse inmediatamente, dentro del primer día, al nuevo ciclo de luz-oscuridad (el de Nueva York), mientras que el NSQ dorsal se queda en la hora de París y precisa de hasta 6 a 8 días para ponerse en hora con el nuevo ciclo”, describe el investigador.
Cuando los investigadores analizaron cómo se comportaban los distintos tipos de sueño en estos animales, confirmaron que mientras el sueño profundo se sincronizaba rápidamente a la nueva hora, el sueño REM precisaba entre 6 a 8 días para estar sincronizado a la nueva hora. “La consecuencia de las diferentes velocidades de sincronización es que estos animales muestran una secuencia de tipos de sueño (profundo y REM) que es anormal durante al menos 5 días”, explica el investigador.
Si bien hasta el momento se conocía la localización del reloj central de mamíferos y el hecho de que cuando las personas sufren jet lag los ritmos pierden su sincronía normal, el trabajo del investigador argentino demuestra que la razón por la que algunos ritmos pueden adaptarse rápidamente, y otros precisan más días luego del viaje, puede radicar en que distintos tipos de neuronas dentro del reloj presentan distinta capacidad de sincronización.
“Este conocimiento nos provee por primera vez un sustrato para intentar tratar los síntomas de jet lag. El objetivo sería intentar ‘re-comunicar’ a estos dos grupos neuronales, de modo que vuelvan a actuar sincrónicamente más rápidamente de lo que lo hacen naturalmente”, destaca el experto.